-Entonces, ¿Por qué la temes?
-La temo porque…, porque verás, te voy a contar la historia desde el principio. Sino no la entenderás-.
Sarah asiente y Kesh continúa.
-Verás Sarah, hace unos cien años, como ya sabrás, en Eldun hubo una guerra, una guerra entre los reyes de Isla Taura y los de Isla Inita. Ambos querían gobernar sobre Eldun, por lo que en esa época o estabas de un lado o de otro, los Rakseine perdieron, pero entonces no se llamaban así. Nunca me han dicho como se hacían llamar entonces. Bueno, los vencedores mandaron matar a todos los renegados, mandaron acabar con todos ellos, pero nunca acabaron con todos, lo que quedaron se hicieron llamar la hermandad de los Rakseine, para entonces Iryal ya gobernaba Eldun, pero ella no quería guerras, por lo que accedió a dejar en paz a los Rakseine cuando se dio cuenta de que no todos los renegados, por llamarlos de algún modo, no habían sido del todo exterminados. Ella propuso un acuerdo, pero los Rakseine no accedieron y fueron reclutando a gente. Al principio de todo los Rakseine tan solo eran cuatro. Ahora los jefes han de ser cuatro también. Mi padre, Kronos, mi madre, Dy- Ann, otro llamado Gandor y la mujer a la que maté cuando tú encontraste la piedra, Jenna. Ahora tan solo quedan tres jefes, mis padres y Gandor. Pero hay muchos guerreros y unos veinte magos. Hasta hace unos años los reyes y los Rakseine han estado peleando por el Poder, pero los Rakseine pensaron en detener la guerra para poder entrenar a más gente.
>> Verás, como ya sabes también, Eldun está dividido en islas. Seis islas. Inita, Taura, Saish, Ninett, Mar y Dekú. Después están las tierras oscuras y Camaleón, que nadie sabe sin son islas porque según los eldunenses nadie ha llegado hasta su fin. Los Rakseine gobiernan sobre las tierras oscuras, que están prácticamente despobladas, por lo que su sede está allí. Pero Nélyan gobierna en las seis islas y en Cmaleón.
>> La finalidad de los Rkseine es recoger guerreros y hechiceros de todas las razas y mezclarlos para que estos fueran más poderosos, es decir, crear híbridos. Yo mismo soy híbrido entre humano y zora, ya que mi madre es humana y mi padre zora. Ellos decidieron entrenarme, para más tarde ser uno de los cuatro jefes de los Rakseine. Me enseñaron a usar la espada y la telepatía, pero siempre tuvieron como un sustituto mío, por si yo moría o en el peor de los casos los defraudaba.
>> Keyla era mi sustituta. Mi hermana se lleva cinco años conmigo, y puesto que ella es igual que yo, en cuanto a raza, pues era mi mejor sustituta.
Sarah escucha a Kesh con atención, pero se ve obligada a preguntar:
-Espera, ¿Qué es un zora?- dice- He oído hablar de la guerra, de las islas, pero pensaba que las únicas razas de Eldun eran los humanaos, hadas y sirenas.
Kesh le sonríe tiernamente y añade.
-No amor, en cada isla hay una raza. En isla Inita están humanos y hechiceros de todas las razas, ya que la sede de hechiceros está allí. En Isla Taura están los zora, o criaturas de la noche. Son parecidos a los humanos, sólo que ellos salen de noche y duermen por el día. Son algo más altos que los humanos en general. Tienen el sentido de la vista y el oído terriblemente aguzado, ya que se mueven por la noche. No tienen olfato, en cambio. Al contrario que los humanos los zora respiran dióxido de carbono, en vez de oxígeno. Suelen tener la piel tan blanca como el mármol, e igual de dura. Sus ojos son grandes y cambian de color según el estado de ánimo de estos, sus pupilas son alargadas, como las de los gatos. Por ejemplo, suelen ser azules o verdes cuando están tranquilos y bien, rojos cuando se enfadan, violáceos cuando están nerviosos o tienen miedo y negros cuando están hambrientos. Aquí en la Tierra serían como una especie de vampiros, ya que se alimentan se sangre, pero sólo animal. La mayoría se los zora son amistosos y amables.
-Ah, creo que Shey me ha hablado alguna vez de ellos, pero los llamaba vampiros, no zora. ¿Y qué más razas hay?
Kesh frunce el ceño, pensativo.
- Ah, en Isla Saish están las hadas, que ya sabes cómo son. En Isla Ninett están los hiles, que son una especie de pájaros- humanos. Son marrones y tienen alas y pico, por lo demás parecen humanos. En isla mar están las sirenas, pero no son como las de la Tierra. Las sirenas suelen tener el pelo azul o rojo, y unos grandes ojos azules. Su piel está cubierta de escamas doradas o plateadas, y tan sólo tienen cola cuando están en el mar, al estar completamente secas tienen piernas y pies, palmeados pero pies.
>> En Isla Dekú están los mestizos. No te aconsejo ir a Isla Dekú, está llena de piratas, violencia y prostitutas. En las tierras Oscuras están los Rakseine, y en tierras Camaleón no vive prácticamente nadie.
Sarah asiente, recuerda vagamente que todo esto se lo había explicado Shey, pero ya no lo recordaba.
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miércoles, 24 de marzo de 2010
sábado, 13 de marzo de 2010
Hola!
No suelo interrumpir las historias pero esque aparte de que tengo poco más escrito estas dos semanas me va a ser imposible publicar nada.
Me gustaría que comentaseis aquí sobre quien es vuestro personaje favorito, o si le falta algo a algún personaje o a la historia en general, siento curiosidad de saber quién es vuestro personaje preferido.
Bueno muchas gracias por leerme, a todos, no empiezo a poner nombres porque sé que se me olvidará alguno, pero muchísimas gracias por vuestros comentarios.
No suelo interrumpir las historias pero esque aparte de que tengo poco más escrito estas dos semanas me va a ser imposible publicar nada.
Me gustaría que comentaseis aquí sobre quien es vuestro personaje favorito, o si le falta algo a algún personaje o a la historia en general, siento curiosidad de saber quién es vuestro personaje preferido.
Bueno muchas gracias por leerme, a todos, no empiezo a poner nombres porque sé que se me olvidará alguno, pero muchísimas gracias por vuestros comentarios.
miércoles, 10 de marzo de 2010
4.
Sarah siente una sensación extraña en su interior. Podrían haber sido celos, por la aparición de una chica terriblemente hermosa y sexy en la casa de su novio, pero no lo eran. Podría haber sido envidia por el aura de misterio y belleza que la envolvía, pero tampoco lo era. Podría estar enfadada porque una completa desconocida se presentara en casa de su novio, interrumpiendo un momento íntimo, pero no se sentía así.
Lo único que sentía Sarah hacia la desconocida era terror. Un terror tan profundo que la dejaba paralizada. Terror por la mirada de la desconocida, que irradiaba poder y superioridad.
Haciendo acopio de fuerzas, Sarah logra girar la cabeza hacia Kesh y lo que ve en él si que le causa horror. El semblante de Kesh, normalmente frío, distante, impenetrable. Está ahora arrugado en una horrorosa mueca de desprecio, sorpresa, y, a la vez, respeto. Sus grandes ojos negros estudian a la desconocida, con una chispa de reconocimiento e incredulidad.
La desconocida avanza un paso y entra en la casa, lo que sorprende aún más a Kesh. Sarah percibe como Kesh cierra su mente, y ella hace lo mismo. La desconocida hace aún más grande su sonrisa.
-¿K-Keyla…?- consigue murmurar Kesh, que aún sigue perplejo-.
- Hola, hermanito- dice Keyla con tono despectivo. Entonces Sarah ve el parecido entre ella y Kesh. A pesar de sus distintos colores de piel, cabello y ojos, la cara de Keyla tiene las mismas facciones que la cara de Kesh. La misma nariz recta, la frente exactamente igual de ancha y los pómulos igual de elevados, con imperceptibles pecas marrones. E incluso la mirada de Keyla es igual de fría, impenetrable y misteriosa que la de Kesh- ¿Quién es tu amiga, la médium?
Keyla escruta a Sarah con la mirada, no puede apartar la vista de sus ojos azules. Pero acierta ver por el rabillo del ojo como con un movimiento casi imperceptible Kesh ha sacado un puñal de su bota.
-No se que pretendes hacer con eso, Kesh- dice Keyla sin desviar la vista de Sarah- Ah, así que tu eres la famosa Sarah.
Sarah se queda sin habla. No tiene ni idea de cómo Keyla ha conseguido llegar a su mente, ya que ella la había cerrado de forma segura, tal y como Kesh le había enseñado.
Sarah nota la mirada de Kesh en ella, entonces viene la visión. Sarah ve como Kesh echa a correr hacia ella y como Keyla chasquea los dedos y aparece un muro invisible ante Kesh.
-Kesh, no…- logra murmurar Sarah, pero es demasiado tarde, Kesh ha echado a correr hacia ella y Keyla chasquea los dedos, pero Kesh es lo suficientemente rápido y logra realizar el teletransporte antes de que el hechizo de Keyla los alcance.
Keyla se queda sola en la habitación, y la examina con curiosidad. Después ella también desaparece.
Kesh y Sarah vuelven a aparecer en el parque. Al lado, el bar Beautifull es un bullicio de gente. Kesh mira a Sarah, y una vez hubo comprobado que estaba bien, tanto física como psicológicamente, la abraza con todas sus fuerzas.
Sarah corresponde a su abrazo de buena gana. Y estando abrazados le pregunta a Kesh.
-¿Quién era?-.
Kesh se separa de Sarah, la coge de la mano y la hace sentarse en un banco apartado del bullicio del bar. Toma aire y dice:
-Keyla es mi hermana-.
-Entonces, ¿Por qué la temes?
Lo único que sentía Sarah hacia la desconocida era terror. Un terror tan profundo que la dejaba paralizada. Terror por la mirada de la desconocida, que irradiaba poder y superioridad.
Haciendo acopio de fuerzas, Sarah logra girar la cabeza hacia Kesh y lo que ve en él si que le causa horror. El semblante de Kesh, normalmente frío, distante, impenetrable. Está ahora arrugado en una horrorosa mueca de desprecio, sorpresa, y, a la vez, respeto. Sus grandes ojos negros estudian a la desconocida, con una chispa de reconocimiento e incredulidad.
La desconocida avanza un paso y entra en la casa, lo que sorprende aún más a Kesh. Sarah percibe como Kesh cierra su mente, y ella hace lo mismo. La desconocida hace aún más grande su sonrisa.
-¿K-Keyla…?- consigue murmurar Kesh, que aún sigue perplejo-.
- Hola, hermanito- dice Keyla con tono despectivo. Entonces Sarah ve el parecido entre ella y Kesh. A pesar de sus distintos colores de piel, cabello y ojos, la cara de Keyla tiene las mismas facciones que la cara de Kesh. La misma nariz recta, la frente exactamente igual de ancha y los pómulos igual de elevados, con imperceptibles pecas marrones. E incluso la mirada de Keyla es igual de fría, impenetrable y misteriosa que la de Kesh- ¿Quién es tu amiga, la médium?
Keyla escruta a Sarah con la mirada, no puede apartar la vista de sus ojos azules. Pero acierta ver por el rabillo del ojo como con un movimiento casi imperceptible Kesh ha sacado un puñal de su bota.
-No se que pretendes hacer con eso, Kesh- dice Keyla sin desviar la vista de Sarah- Ah, así que tu eres la famosa Sarah.
Sarah se queda sin habla. No tiene ni idea de cómo Keyla ha conseguido llegar a su mente, ya que ella la había cerrado de forma segura, tal y como Kesh le había enseñado.
Sarah nota la mirada de Kesh en ella, entonces viene la visión. Sarah ve como Kesh echa a correr hacia ella y como Keyla chasquea los dedos y aparece un muro invisible ante Kesh.
-Kesh, no…- logra murmurar Sarah, pero es demasiado tarde, Kesh ha echado a correr hacia ella y Keyla chasquea los dedos, pero Kesh es lo suficientemente rápido y logra realizar el teletransporte antes de que el hechizo de Keyla los alcance.
Keyla se queda sola en la habitación, y la examina con curiosidad. Después ella también desaparece.
Kesh y Sarah vuelven a aparecer en el parque. Al lado, el bar Beautifull es un bullicio de gente. Kesh mira a Sarah, y una vez hubo comprobado que estaba bien, tanto física como psicológicamente, la abraza con todas sus fuerzas.
Sarah corresponde a su abrazo de buena gana. Y estando abrazados le pregunta a Kesh.
-¿Quién era?-.
Kesh se separa de Sarah, la coge de la mano y la hace sentarse en un banco apartado del bullicio del bar. Toma aire y dice:
-Keyla es mi hermana-.
-Entonces, ¿Por qué la temes?
sábado, 6 de marzo de 2010
3.
Kesh no se ha movido del sitio, solo que ahora tiene la guitarra eléctrica en la mano.
-¿La sabes tocar?- Dice Sarah, sentándose a su lado y dejando la maleta en el suelo-.
-Que va. Estaba viéndola- Dice sonriendo-¿Lista?- dice levantándose y tomando a Sarah por la cintura-.
-Espera…- dice separándose un poco de Kesh- pensaba que iríamos a París como los demás humanos, avión, tren… pero, ¿treletransporte?
Kesh frunce levemente el ceño y sonríe.
- Claro, ¿no has oído lo de la crisis?- dice riéndose- relájate, anda. Lo único que debes hacer es no soltar mi mano. No te preocupes del resto.
Sarah titubea un poco pero al final accede a la propuesta de Kesh y coge su maleta.
-Vale, pero lo que sea que sea rápido.
-Ni te vas a enterar- dice Kesh cogiendo la guitarra y el altavoz. Coge con la otra mano la mano de Sarah y dice en voz alta y clara las palabras del hechizo de teletransporte-.
Ambos sienten como desaparecen del parque y quedan un momento flotando en la nada, después sienten de nuevo tierra firme bajo sus pies.
Sarah abre los ojos, lentamente. Se encuentra en medio de un salón, no es muy grande, pero parece acogedor.
Las paredes están pintadas de blanco, excepto una, que es roja. En la pared roja hay colgada una tele de plasma de un tamaño considerable, y al lado hay dos estanterías negras repletas de libros y CDs. Enfrente de la tele hay un gran sofá rojo bajo una alfombra blanca. Una pequeña bancada separa el salón de la cocina, que es pequeña y moderna.
-¿Ésta es tu casa?- le pregunta Sarah, con los ojos abiertos como platos- ¿Cómo has pagado todo esto?
Kesh esboza una de sus medias sonrisas y se acerca a Sarah.
-No quieras saberlo, créeme- dice tomándola por la cintura-. Pero relájate, no he hecho daño a nadie-.
-Eso está bien- dice Sarah, dándole a Kesh un suave beso en los labios- pero espero que me lo cuentes algún día.
-Descuida- dice Kesh-.
Kesh comienza a besar a Sarah, cada vez más apasionadamente. Coge a Sarah y la sienta enzima de él en el sofá, entre jadeos y besos, Sarah logra quitarle la camiseta a Kesh y la hecha a un lado. Los dos están tumbados un el sofá cuando escuchan abrirse la ventana del salón que da a un pequeño balcón.
Kesh se levante de encima de Sarah con un salto y una agilidad sorprendentes. Sarah se incorpora, arreglando su camiseta. Pero al alzar la vista se queda confusa al ver ante la gran ventana a una chica.
Ella no es muy grande, una cabeza por debajo de Sarah y delgada. Su pelo rojizo está lleno de tirabuzones que llegan hasta su cintura. Sus ojos son azules, fríos. Amenazadores pero a la vez inocentes. Calculadores y observadores, pero a la vez distantes. Unos ojos azules preciosos, pero a la vez inhumanos. Dos pequeñas puntas sobresalían de su pelo, dejando ver a las claras que la chica tenía las orejas puntiagudas como las hadas.
Su pequeña boca, demasiado roja para su pálida piel, se curvaba en una sonrisa siniestra e inocente a la vez. Lleva puesto un vestido verde, ceñido al pecho por una cinta negra.
- Kesh…- Saluda ella con una voz dulce y turbadora-.
-¿La sabes tocar?- Dice Sarah, sentándose a su lado y dejando la maleta en el suelo-.
-Que va. Estaba viéndola- Dice sonriendo-¿Lista?- dice levantándose y tomando a Sarah por la cintura-.
-Espera…- dice separándose un poco de Kesh- pensaba que iríamos a París como los demás humanos, avión, tren… pero, ¿treletransporte?
Kesh frunce levemente el ceño y sonríe.
- Claro, ¿no has oído lo de la crisis?- dice riéndose- relájate, anda. Lo único que debes hacer es no soltar mi mano. No te preocupes del resto.
Sarah titubea un poco pero al final accede a la propuesta de Kesh y coge su maleta.
-Vale, pero lo que sea que sea rápido.
-Ni te vas a enterar- dice Kesh cogiendo la guitarra y el altavoz. Coge con la otra mano la mano de Sarah y dice en voz alta y clara las palabras del hechizo de teletransporte-.
Ambos sienten como desaparecen del parque y quedan un momento flotando en la nada, después sienten de nuevo tierra firme bajo sus pies.
Sarah abre los ojos, lentamente. Se encuentra en medio de un salón, no es muy grande, pero parece acogedor.
Las paredes están pintadas de blanco, excepto una, que es roja. En la pared roja hay colgada una tele de plasma de un tamaño considerable, y al lado hay dos estanterías negras repletas de libros y CDs. Enfrente de la tele hay un gran sofá rojo bajo una alfombra blanca. Una pequeña bancada separa el salón de la cocina, que es pequeña y moderna.
-¿Ésta es tu casa?- le pregunta Sarah, con los ojos abiertos como platos- ¿Cómo has pagado todo esto?
Kesh esboza una de sus medias sonrisas y se acerca a Sarah.
-No quieras saberlo, créeme- dice tomándola por la cintura-. Pero relájate, no he hecho daño a nadie-.
-Eso está bien- dice Sarah, dándole a Kesh un suave beso en los labios- pero espero que me lo cuentes algún día.
-Descuida- dice Kesh-.
Kesh comienza a besar a Sarah, cada vez más apasionadamente. Coge a Sarah y la sienta enzima de él en el sofá, entre jadeos y besos, Sarah logra quitarle la camiseta a Kesh y la hecha a un lado. Los dos están tumbados un el sofá cuando escuchan abrirse la ventana del salón que da a un pequeño balcón.
Kesh se levante de encima de Sarah con un salto y una agilidad sorprendentes. Sarah se incorpora, arreglando su camiseta. Pero al alzar la vista se queda confusa al ver ante la gran ventana a una chica.
Ella no es muy grande, una cabeza por debajo de Sarah y delgada. Su pelo rojizo está lleno de tirabuzones que llegan hasta su cintura. Sus ojos son azules, fríos. Amenazadores pero a la vez inocentes. Calculadores y observadores, pero a la vez distantes. Unos ojos azules preciosos, pero a la vez inhumanos. Dos pequeñas puntas sobresalían de su pelo, dejando ver a las claras que la chica tenía las orejas puntiagudas como las hadas.
Su pequeña boca, demasiado roja para su pálida piel, se curvaba en una sonrisa siniestra e inocente a la vez. Lleva puesto un vestido verde, ceñido al pecho por una cinta negra.
- Kesh…- Saluda ella con una voz dulce y turbadora-.
viernes, 26 de febrero de 2010
2.
- Esta vez voy a estar contigo más tiempo que nunca, he estado un mes sin verte. Quiero recuperar el tiempo que me debes. No te voy a dejar marchar- susurraba Sarah al oído de Kesh, con tono cariñoso, pero a la vez amenazador y muy en serio-.
Kesh esbozó una media sonrisa y se separó un poco de ella.
-Saca los grilletes, soy tu prisionero.
Sarah sonríe y lo mira a los ojos, dándole a entender que no va en broma que no le va a dejar marchar.
-¿Cuándo piensas irte?
- Ya, pero quiero que vengas conmigo. Quiero que me acompañes a París, y pasar unos meses conmigo. O unas semanas, o unos días. El tiempo que quieras.
Sarah se queda pensando. La propuesta de Kesh no está mal, pero por otro lado, el trabajo, Rue…
Pero hace tanto tiempo que no ve a Kesh que no le importa el trabajo.
-Me parece buena idea, pero déjame ir a casa a coger algo de ropa y a avisar a Shey de que me voy, no quiero preocuparles.
Kesh se encoge de hombros.
-Como quieras, te espero aquí- Sarah se levanta y Kesh repara en la guitarra eléctrica y los altavoces- ¿Qué es?
-Ah, lo olvidaba. Es mi guitarra, el mes pasado vi como la observabas. Se que te llama la atención y has estado viendo para comprarte una. Esta era mía, pero como ya no la toco, quiero que la tengas tú. Considerarlo un regalo de bienvenida. Nos vemos luego- Sarah se va corriendo, y Kesh la observa, sonriendo.
Al llegar a casa entra corriendo a la habitación y comienza a hacer la maleta. Cogiendo solo lo imprescindible. Rue entra en la habitación.
Rue ha cambiado mucho. Ahora lleva el pelo corto, por enzima del hombro, y liso. Lleva el flequillo hacia el lado. Y ahora es más alta y delgada, y su cara más fina, dejando atrás la redondez de cuando era niña.
-¿Qué haces Sarah?- dice frunciendo levemente el ceño- ¿Dónde vas?
- Ah, hola Rue. Es que ha venido Kesh y me ha propuesto ir con el a pasar unos días en París.
- ¿Y pensabas marcharte sin avisarnos?
- Por supuesto que no. Iba a hacer la maleta y avisaros luego, pero es que no me ha dado tiempo.
- Amm, vale. Pero, ¿Y el trabajo?
-Rue me importa más bien poco el trabajo. Estoy un mes entero sin verlo y no voy a dejar que se valla- dice obligándola a mirarle a los ojos- ¿Entiendes?
- Sí…, claro- dice, retrocediendo- Yo voy a decírselo a Shey.
Sarah asiente y sigue haciendo la maleta. Una vez esta todo listo baja a despedirse.
Todos están en el salón, viendo la tele.
- Sarah, definitivamente, eres imbécil- Dice Criss, enfadado-. ¿Cómo mierda te vas a ir con ese capullo a Francia?
Sarah deja la maleta en el suelo, y herida en su orgullo de gira hacia Criss.
-Yo no soy imbécil, y aré lo que me de la gana, cuando me de la gana e iré y vendré de Francia a mi antojo. Tú no eres quién para decir que he de hacer, y menos aún, decidir quién es un capullo- Dice, enfadada también-. Criss lamento que no te guste la idea, pero le amo. Y no quiero separarme de él otra vez.
-Vale, vale- Interviene Shey-. Nos relajamos todos. Sarah, ¿Estás segura?
-Sí- dice-.
-Bien. ¿Cuándo volverás?
-No lo se. En unas semanas.
-¿Y el trabajo?- Dice Rue-.
-Puedes sustituirme, Rue.
-Pero es que…
- Estás buscando trabajo, ¿No?- Dice Sarah, interrumpiéndola- Pues ya está. Hazme ese favor.
Rue mira a Sarah, intranquila, pero la mirada de Sarah la relaja y acepta, asintiendo lentamente.
-Os echaré de menos. Cuidaros- Sarah da un beso a cada uno y se va, corriendo con la pesada maleta en la mano-.
Kesh esbozó una media sonrisa y se separó un poco de ella.
-Saca los grilletes, soy tu prisionero.
Sarah sonríe y lo mira a los ojos, dándole a entender que no va en broma que no le va a dejar marchar.
-¿Cuándo piensas irte?
- Ya, pero quiero que vengas conmigo. Quiero que me acompañes a París, y pasar unos meses conmigo. O unas semanas, o unos días. El tiempo que quieras.
Sarah se queda pensando. La propuesta de Kesh no está mal, pero por otro lado, el trabajo, Rue…
Pero hace tanto tiempo que no ve a Kesh que no le importa el trabajo.
-Me parece buena idea, pero déjame ir a casa a coger algo de ropa y a avisar a Shey de que me voy, no quiero preocuparles.
Kesh se encoge de hombros.
-Como quieras, te espero aquí- Sarah se levanta y Kesh repara en la guitarra eléctrica y los altavoces- ¿Qué es?
-Ah, lo olvidaba. Es mi guitarra, el mes pasado vi como la observabas. Se que te llama la atención y has estado viendo para comprarte una. Esta era mía, pero como ya no la toco, quiero que la tengas tú. Considerarlo un regalo de bienvenida. Nos vemos luego- Sarah se va corriendo, y Kesh la observa, sonriendo.
Al llegar a casa entra corriendo a la habitación y comienza a hacer la maleta. Cogiendo solo lo imprescindible. Rue entra en la habitación.
Rue ha cambiado mucho. Ahora lleva el pelo corto, por enzima del hombro, y liso. Lleva el flequillo hacia el lado. Y ahora es más alta y delgada, y su cara más fina, dejando atrás la redondez de cuando era niña.
-¿Qué haces Sarah?- dice frunciendo levemente el ceño- ¿Dónde vas?
- Ah, hola Rue. Es que ha venido Kesh y me ha propuesto ir con el a pasar unos días en París.
- ¿Y pensabas marcharte sin avisarnos?
- Por supuesto que no. Iba a hacer la maleta y avisaros luego, pero es que no me ha dado tiempo.
- Amm, vale. Pero, ¿Y el trabajo?
-Rue me importa más bien poco el trabajo. Estoy un mes entero sin verlo y no voy a dejar que se valla- dice obligándola a mirarle a los ojos- ¿Entiendes?
- Sí…, claro- dice, retrocediendo- Yo voy a decírselo a Shey.
Sarah asiente y sigue haciendo la maleta. Una vez esta todo listo baja a despedirse.
Todos están en el salón, viendo la tele.
- Sarah, definitivamente, eres imbécil- Dice Criss, enfadado-. ¿Cómo mierda te vas a ir con ese capullo a Francia?
Sarah deja la maleta en el suelo, y herida en su orgullo de gira hacia Criss.
-Yo no soy imbécil, y aré lo que me de la gana, cuando me de la gana e iré y vendré de Francia a mi antojo. Tú no eres quién para decir que he de hacer, y menos aún, decidir quién es un capullo- Dice, enfadada también-. Criss lamento que no te guste la idea, pero le amo. Y no quiero separarme de él otra vez.
-Vale, vale- Interviene Shey-. Nos relajamos todos. Sarah, ¿Estás segura?
-Sí- dice-.
-Bien. ¿Cuándo volverás?
-No lo se. En unas semanas.
-¿Y el trabajo?- Dice Rue-.
-Puedes sustituirme, Rue.
-Pero es que…
- Estás buscando trabajo, ¿No?- Dice Sarah, interrumpiéndola- Pues ya está. Hazme ese favor.
Rue mira a Sarah, intranquila, pero la mirada de Sarah la relaja y acepta, asintiendo lentamente.
-Os echaré de menos. Cuidaros- Sarah da un beso a cada uno y se va, corriendo con la pesada maleta en la mano-.
miércoles, 24 de febrero de 2010
1.
Esa noche el parque estaba casi vacío, a excepción de la gente que salía y enraba al bar.
La temperatura era perfecta y la luna llena resplandecía en el cielo. Miles de estrellas daban vida al pequeño pueblo que se encontraba a sus pies, iluminando, con ayuda de la luna, todas las pequeñas calles que se encontraban debajo. Dando vida a un viejo parque cuyas farolas estaban todas fundidas.
En ese momento una chica salía del bar, y sonrío al mirar al cielo, sorprendida por su belleza. Tendría unos 23 años, alta y delgada. Dos largos tirabuzones oscuros enmarcaban su rostro alargado, y el resto de su pelo estaba cogido en una coleta alta. Bajo su flequillo recto, dos pequeños ojos castaños iluminan su rostro, dos ojos llenos de luz. Unos ojos que mostraban, quizás, alegría por haber terminado sus estudios, o satisfacción por haber encontrado un trabajo. Quizás mostraban amor o simpatía por sus amigos. O quizás mostraban algo más.
Vestía unos cortos pantalones negros, una ligera camiseta azul y zapatillas de deporte. En su espalda, metida dentro de su funda, está su guitarra eléctrica. Con un pequeño altavoz en una mano y una maraña de cables en la otra, avanza con paso firme y decidido hacia el interior del parque, donde la única iluminación es la tenue luz de la luna. Ella se sienta en un banco solitario, dejando la guitarra y demás cosas a su lado, y dejando un espacio libre a su otro lado.
Alguien más entra entonces a ese lugar del parque. Un chico alto. Con el cabello negro como la noche, al igual que sus ojos. Su piel es morena, y parece envuelto por un halo de misterio y belleza.
La chica se vuelve y su sonrisa se hace aún más amplia. Él se sienta a su lado y sonríe también.
- Hola, Sarah- dice mientras se acerca lentamente a ella para besarla, con cariño-.
- Sabía que vendrías hoy- dice Sarah, separándose de él levemente-. Te he echado tanto de menos que ni te lo imaginas.
Él se acerca y vuelve a besarla, pero esta vez el beso no es tan suave como entes.
- También yo te he echado de menos.
Ambos se fundieron en un cálido abrazo, recordando su primer encuentro, en los baños de un centro comercial. Kesh debía acabar con Sarah, pero no pudo hacerlo, y a partir de entonces quedaron enamorados el uno del otro. Kesh dejó a los Rakseine para irse con ella, y mató a una de sus antiguas jefas para salvar la vida de Sarah y sus amigos. Todos viajaron juntos a Eldun para devolver el Poder de la piedra de Thalis, y, tras entrevistarse con la reina Nélyan esta les dio las gracias y les propuso quedarse a vivir allí, como los héroes que salvaron Eldun. Pero denegaron la propuesta pidiendo a la reina volver a la Tierra, ya que había sido su planeta de toda la vida. Y esta acepto, haciéndoles prometer que volverían de vez en cuando.
Una vez volvieron a la Tierra, Sarah contó a todos que estaba enamorada de Kesh, y si no lo aceptaban a él, ella se iría. Kesh no siempre vivía con ellos, pues tenía un pequeño piso en París. Pero si algunas temporadas, una semana o dos como mucho, ya que Shey y Rue sí que lo aceptaban como una más, pero Criss no se fiaba de él ni un pelo, y hacía todo lo posible para que Kesh lo supiera, a pesar de que este se mostraba impasible y frío con todo el mundo. Excepto con Sarah, y quizás con Rue. Pero él y Criss no se tragaban.
Dos años después, a nadie le impresionaba ya que un día Kesh estuviese en la casa, y al siguiente no. O que Sarah no volviese a casa una noche.
La temperatura era perfecta y la luna llena resplandecía en el cielo. Miles de estrellas daban vida al pequeño pueblo que se encontraba a sus pies, iluminando, con ayuda de la luna, todas las pequeñas calles que se encontraban debajo. Dando vida a un viejo parque cuyas farolas estaban todas fundidas.
En ese momento una chica salía del bar, y sonrío al mirar al cielo, sorprendida por su belleza. Tendría unos 23 años, alta y delgada. Dos largos tirabuzones oscuros enmarcaban su rostro alargado, y el resto de su pelo estaba cogido en una coleta alta. Bajo su flequillo recto, dos pequeños ojos castaños iluminan su rostro, dos ojos llenos de luz. Unos ojos que mostraban, quizás, alegría por haber terminado sus estudios, o satisfacción por haber encontrado un trabajo. Quizás mostraban amor o simpatía por sus amigos. O quizás mostraban algo más.
Vestía unos cortos pantalones negros, una ligera camiseta azul y zapatillas de deporte. En su espalda, metida dentro de su funda, está su guitarra eléctrica. Con un pequeño altavoz en una mano y una maraña de cables en la otra, avanza con paso firme y decidido hacia el interior del parque, donde la única iluminación es la tenue luz de la luna. Ella se sienta en un banco solitario, dejando la guitarra y demás cosas a su lado, y dejando un espacio libre a su otro lado.
Alguien más entra entonces a ese lugar del parque. Un chico alto. Con el cabello negro como la noche, al igual que sus ojos. Su piel es morena, y parece envuelto por un halo de misterio y belleza.
La chica se vuelve y su sonrisa se hace aún más amplia. Él se sienta a su lado y sonríe también.
- Hola, Sarah- dice mientras se acerca lentamente a ella para besarla, con cariño-.
- Sabía que vendrías hoy- dice Sarah, separándose de él levemente-. Te he echado tanto de menos que ni te lo imaginas.
Él se acerca y vuelve a besarla, pero esta vez el beso no es tan suave como entes.
- También yo te he echado de menos.
Ambos se fundieron en un cálido abrazo, recordando su primer encuentro, en los baños de un centro comercial. Kesh debía acabar con Sarah, pero no pudo hacerlo, y a partir de entonces quedaron enamorados el uno del otro. Kesh dejó a los Rakseine para irse con ella, y mató a una de sus antiguas jefas para salvar la vida de Sarah y sus amigos. Todos viajaron juntos a Eldun para devolver el Poder de la piedra de Thalis, y, tras entrevistarse con la reina Nélyan esta les dio las gracias y les propuso quedarse a vivir allí, como los héroes que salvaron Eldun. Pero denegaron la propuesta pidiendo a la reina volver a la Tierra, ya que había sido su planeta de toda la vida. Y esta acepto, haciéndoles prometer que volverían de vez en cuando.
Una vez volvieron a la Tierra, Sarah contó a todos que estaba enamorada de Kesh, y si no lo aceptaban a él, ella se iría. Kesh no siempre vivía con ellos, pues tenía un pequeño piso en París. Pero si algunas temporadas, una semana o dos como mucho, ya que Shey y Rue sí que lo aceptaban como una más, pero Criss no se fiaba de él ni un pelo, y hacía todo lo posible para que Kesh lo supiera, a pesar de que este se mostraba impasible y frío con todo el mundo. Excepto con Sarah, y quizás con Rue. Pero él y Criss no se tragaban.
Dos años después, a nadie le impresionaba ya que un día Kesh estuviese en la casa, y al siguiente no. O que Sarah no volviese a casa una noche.
domingo, 21 de febrero de 2010
Bueno, ya he terminado con mi historia. Espero que os haya gustado porque me costó un montón escribirla. Ahora estoy trabajando en la segunda parte, que se está volviendo más complicada de lo que me gustaría...
Pero bueno, tengo un pequeño problema, porque ahora cuando empiece a publicarla no se si hacerla como una continuación de las demás o hacerla con un título diferente (porque el título de la Piedra de Thalis ya no le pega nada). Por favor dejar un comentario en esta entrada y dadme vuestra opinión, mientras yo la seguiré escribiendo.
Muchas gracias por vuestros comentarios y críticas, ayudan =)
Pero bueno, tengo un pequeño problema, porque ahora cuando empiece a publicarla no se si hacerla como una continuación de las demás o hacerla con un título diferente (porque el título de la Piedra de Thalis ya no le pega nada). Por favor dejar un comentario en esta entrada y dadme vuestra opinión, mientras yo la seguiré escribiendo.
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El secreto de la vida consiste, simplemente, en aceptarla tal y como es.
